Ahogado el niño, a tapar el pozo

11.08.2008 @ 17:05 \05\Mon, 11 Aug 2008 17:05:22 +0000\22 +0000 UTC

Solamente que en este caso el ninio era hijo de un conocido empresario. Supongo que ya ustedes están enterados del caso del secuestro de Fernando Martí, así como el hecho de que los secuestradores son policías y/o ex-agentes de la per-judicial.

Lo lamentable de todo esto es, como siempre, que en México el gobierno reacciona solamente ante hechos que involucran a la clase alta del país. Y los demás? Bien gracias

México es, otra vez lamentablemente, el país con más secuestros en el mundo. Poseemos ese “cotizado” lugar a partir del 2005. Desde hace mucho se sabe que los secuestradores son en la mayoría de los casos miembros y/o ex-miembros de la policía. En fin, no es un problema nuevo en nuestro país.

Por qué entonces hasta ahorita se propone tomar medidas más drásticas contra el secuestro? Por qué no fue atacado desde un principio antes de que se llegara a convertir en una verdadera industria? Antes de que fuéramos, junto con Brasil, el mercado más grande de la industria de vehículos blindados?

Lo más irónico y triste de todo es que todos sabemos la respuesta: porque no había sucedido este tipo de tragedia con alguien influyente en México.

Según las cifras, se cometen entre cinco y seis secuestros a la semana, o bien, 20 casos al mes con ganancias de 10 millones de pesos para los delincuentes. Ya sea secuestro exprés o el “convencional”. En estos tiempos cualquier persona de la que se puedan obtener tres mil pesos es secuestrable.

Y no es que desee que secuestren a empresarios influyentes. No cabe la menor duda de que la familia Martí sufrió mucho con este acontecimiento. Es en estos raros casos en México en los que la posición social no sirve de nada. La frustración y el miedo son sentimientos muy democráticos. Sin embargo, en nuestro país, la aplicación de justicia no comparten ese nivel de democracia.

Pero eso sí, ya se están haciendo propuestas como cadena perpétua a delincuentes que priven de la libertad de manera ilegal si éstos son o han sido policías o si se llega a maltratar gravemente, mutilar o matar a la víctima. Incluso, con tintes populistas, se ha llegado a plantear la pena de muerte. Y mucho se podría debatir si serviría de algo.

En fin, las acciones que se lleven a cabo no servirán de mucho. El problema no es la poca severidad de los “castigos”, sino que en verdad se capture a los verdaderos secuestradores y que realmente se apliquen las leyes.

Esto lo digo por experiencia propia, ya que a mediados de los 90s en Uruapan del Progreso hubo una ola muy fuerte de secuestros. Llegó a tal grado que varias familias se reunieron y fueron a hablar con el entonces gobernador de Michoacán, Victor Manuel Tinoco, y éste les contestó algo así como “Ni le muevan, esto viene desde arriba”… qué agusto y tranquilo queda uno después de escuchar tal respuesta.

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